La máquina convierte el producto en gotas ultrafinas, de 1 a 50 micras, que forman una niebla y se reparten por todo el ambiente. Así el tratamiento llega a escondites, techos falsos y equipos donde la aspersión no entra.
Se usa contra insectos voladores y rastreros en locales comerciales, restaurantes, depósitos y oficinas, y también para aplicar desinfectantes.
En interiores se trabaja con el local cerrado: se retiran personas, mascotas y alimentos sin envasar, se aplica desde el fondo hacia la salida y el ambiente se ventila antes de volver a entrar.
